jueves, 23 de mayo de 2013
Hollow
¿Cómo puede alguien ser un contenedor vacío sin nada que ofrecer y, a la vez, estar tan lleno de inmundicia que ésta escurre y anega el espacio alrededor del envase en cuestión?
El verbo estar y la acentuación de palabras agudas
Recordando las clases que he dado sobre acentuación, aquí les comparto un consejo que mis estudiantes han encontrdo útil al momento de aprender a acentuar palabras agudas.
Retomemos que las palabras agudas son todas las palabras cuya sílaba tónica es la última sílaba (comenzando a contar de derecha a izquierda, cuales semitas; ah, ¿influencia de los árabes en España? Interesante hipótesis). Así, tenemos, por ejemplo, que todas las formas infinitivas de los verbos en español son palabras agudas. Lee y di en voz alta: tomar, comer y escribir. ¿Lo notaste? La sílaba tónica se encuentra en -ar, -er e -ir respectivamente. De igual manera, como te habrás dado cuenta, el hecho de que sean palabras agudas no hace necesario que se acentúen. Entonces ¿cómo saber cuáles sí y cuáles no?
RAE establece, palabras más, palabras menos, que si la palabra es aguda y termina en -n, en -s o en cualquier vocal (a, e, i, o, u), deberás acentuarla. Hasta ahí, ¿vamos bien? Ahora sí, dime, ¿de qué te das cuenta al tener presente esta reglita y al escribir las formas del presente de indicativo del verbo estar para todas las personas gramaticales?
Yo estoy
Tú estás
Él / Ella / Usted está
Nosotros estamos
Ellos / Ellas / Ustedes están
¿Qué te parece? Mind-blowing, innit?
Retomemos que las palabras agudas son todas las palabras cuya sílaba tónica es la última sílaba (comenzando a contar de derecha a izquierda, cuales semitas; ah, ¿influencia de los árabes en España? Interesante hipótesis). Así, tenemos, por ejemplo, que todas las formas infinitivas de los verbos en español son palabras agudas. Lee y di en voz alta: tomar, comer y escribir. ¿Lo notaste? La sílaba tónica se encuentra en -ar, -er e -ir respectivamente. De igual manera, como te habrás dado cuenta, el hecho de que sean palabras agudas no hace necesario que se acentúen. Entonces ¿cómo saber cuáles sí y cuáles no?
RAE establece, palabras más, palabras menos, que si la palabra es aguda y termina en -n, en -s o en cualquier vocal (a, e, i, o, u), deberás acentuarla. Hasta ahí, ¿vamos bien? Ahora sí, dime, ¿de qué te das cuenta al tener presente esta reglita y al escribir las formas del presente de indicativo del verbo estar para todas las personas gramaticales?
Yo estoy
Tú estás
Él / Ella / Usted está
Nosotros estamos
Ellos / Ellas / Ustedes están
¿Qué te parece? Mind-blowing, innit?
lunes, 15 de abril de 2013
Uso de r y rr
A raíz de un documento que me llegó hace algunos días, decidí publicar lo que ahora reproduzco en esta entrada.
/r/ y /ř/, tan deliciosos fonemas; sobre todo aquella vibración sonora que me encanta producir: /ř/, la "r" fuerte. Sin más, comencemos.
/r/, ese sonido suave, poco vibratorio es el que se encuentra:
a) al final de una sílaba
b) entre dos vocales
c) cuando sigue a una vocal y es precedida por alguna de las siguientes consonantes: b, c, d, f, g, p, t.
Así, tenemos ese dulce sonido en la última sílaba de todos los infinitivos: comer, jugar, vivir; en palabras como armadura, organizar, hurgar, aro, oro, brazo, crítico, dragón, frío, gruta, pronto y teatro.
Por otro lado, aquel otro sonido: /ř/, el rudo, el fuerte, el vibrante, se presenta en los siguientes casos:
a) Si se quiere que la "r" tenga aquel sonido fuerte (/ř/) cuando se encuentra entre dos vocales, es necesario escribir doble "r".
Así, tenemos palabras como: terremoto, arroyo, error, herramienta.
Ojo, sólo en este caso es necesario escribir doble "r".
Repito, sólo cuando se requiere que la "r" suene fuerte, y si ésta se encuentra entre dos vocales, entonces sí se escribirá "rr". Cualquier otro caso en que se escriba "rr" sería un craso error.
b) Si la primera letra de una sílaba es "r", entonces ésta tendrá aquella vigorosa vibración (/ř/).
De esta reglilla se desprende, por lógica, que si una palabra cualquiera empieza con "r", entonces, ésta será una palabra con /ř/, la supervibrada.
Así, sabemos que las palabras ratón, rosa, Roma, rito y res poseen aquel sonido fuerte (/ř/).
Ojo, jamás escribir doble "r" al principio de una palabra.
Finalmente, he aquí el punto donde me gustaría que pusieran toda su atención. Repito, si la primera letra de una sílaba es "r", entonces, ésta tendrá aquella notable vibración (/ř/). Para ejemplificar voy a usar mi apellido: MONROY; ¿cuántas sílabas tiene mi apellido?
Exactamente, dos sílabas: MON - ROY.
Si nos damos cuenta de que la "r" es la primera letra de la segunda sílaba de mi apellido: ROY y si leemos de nuevo la reglita, entonces podemos, con toda razón, decirle a todas aquellas personas que escriben mi apellido "Monrroy": no mamen; mi apellido es Monroy, no Monrroy.
/r/ y /ř/, tan deliciosos fonemas; sobre todo aquella vibración sonora que me encanta producir: /ř/, la "r" fuerte. Sin más, comencemos.
/r/, ese sonido suave, poco vibratorio es el que se encuentra:
a) al final de una sílaba
b) entre dos vocales
c) cuando sigue a una vocal y es precedida por alguna de las siguientes consonantes: b, c, d, f, g, p, t.
Así, tenemos ese dulce sonido en la última sílaba de todos los infinitivos: comer, jugar, vivir; en palabras como armadura, organizar, hurgar, aro, oro, brazo, crítico, dragón, frío, gruta, pronto y teatro.
Por otro lado, aquel otro sonido: /ř/, el rudo, el fuerte, el vibrante, se presenta en los siguientes casos:
a) Si se quiere que la "r" tenga aquel sonido fuerte (/ř/) cuando se encuentra entre dos vocales, es necesario escribir doble "r".
Así, tenemos palabras como: terremoto, arroyo, error, herramienta.
Ojo, sólo en este caso es necesario escribir doble "r".
Repito, sólo cuando se requiere que la "r" suene fuerte, y si ésta se encuentra entre dos vocales, entonces sí se escribirá "rr". Cualquier otro caso en que se escriba "rr" sería un craso error.
b) Si la primera letra de una sílaba es "r", entonces ésta tendrá aquella vigorosa vibración (/ř/).
De esta reglilla se desprende, por lógica, que si una palabra cualquiera empieza con "r", entonces, ésta será una palabra con /ř/, la supervibrada.
Así, sabemos que las palabras ratón, rosa, Roma, rito y res poseen aquel sonido fuerte (/ř/).
Ojo, jamás escribir doble "r" al principio de una palabra.
Finalmente, he aquí el punto donde me gustaría que pusieran toda su atención. Repito, si la primera letra de una sílaba es "r", entonces, ésta tendrá aquella notable vibración (/ř/). Para ejemplificar voy a usar mi apellido: MONROY; ¿cuántas sílabas tiene mi apellido?
Exactamente, dos sílabas: MON - ROY.
Si nos damos cuenta de que la "r" es la primera letra de la segunda sílaba de mi apellido: ROY y si leemos de nuevo la reglita, entonces podemos, con toda razón, decirle a todas aquellas personas que escriben mi apellido "Monrroy": no mamen; mi apellido es Monroy, no Monrroy.
Acentuación diacrítica de monosílabos
He visto muchas publicaciones de estudiantes de la Licenciatura de Enseñanza de lenguas extranjeras mal redactadas. Aunque no me lo crean, pienso que cualquier estudiante universitario necesita conocimientos básicos de redacción en su lengua materna. Es por eso que aquí les tengo una exposición, la cual traté que fuera sencilla y objetiva, de la diferencia diacrítica de monosílabos en español.
Por regla general, los monosílabos en español no se acentúan; sin embargo, en los siguientes casos se utiliza la acentuación diacrítica para diferenciar la función sintáctica de estos monosílabos homógrafos.
a) Dé: forma impertaiva y subjuntiva del verbo dar.
Espero que me dé tiempo de llegar a la reunión.
b) De: preposición.
Traigo quesillo de Etla.
a) Él: pronombre personal.
Mira, él es mi primo favorito.
b) El: artículo definido.
El sol se está poniendo.
a) Más: adverbio de cantidad.
Quiero más agua, por favor.
b) Mas: conjunción; equivale a "pero".
Había siete botellas, mas todas estaban vacías.
a) Mí: pronombre de objeto; sigue a un verbo o a una preposición. Creo que se hablan muchas cosas de mí.
b) Mi: adjetivo posesivo; acompaña a un sustantivo.
Pero ésa es mi opinión.
a) Sé: forma del verbo "saber".
Sé cómo te sientes.
b) Se: pronombre interpersonal.
Se dice que tienes problemas.
Pronombre reflexivo: Él se baña temprano.
a) Sí: adverbio de afirmación.
Ana sí que tenía hambre.
b) Si: conjunción condicional.
Si se arma algo, yo te aviso.
a) Té: infusión.
Mucha gente prefiere tomar té negro.
b) Te: pronombre reflexivo.
Te vas a sorprender.
a) Tú: pronombre personal.
Me dijeron que tú tenías una sopresa para mí.
b) Tu: adjetivo posesivo.
Pon en orden las voces de tu cabeza.
Ahora, no mamen y tengan buen día.
Por regla general, los monosílabos en español no se acentúan; sin embargo, en los siguientes casos se utiliza la acentuación diacrítica para diferenciar la función sintáctica de estos monosílabos homógrafos.
a) Dé: forma impertaiva y subjuntiva del verbo dar.
Espero que me dé tiempo de llegar a la reunión.
b) De: preposición.
Traigo quesillo de Etla.
a) Él: pronombre personal.
Mira, él es mi primo favorito.
b) El: artículo definido.
El sol se está poniendo.
a) Más: adverbio de cantidad.
Quiero más agua, por favor.
b) Mas: conjunción; equivale a "pero".
Había siete botellas, mas todas estaban vacías.
a) Mí: pronombre de objeto; sigue a un verbo o a una preposición. Creo que se hablan muchas cosas de mí.
b) Mi: adjetivo posesivo; acompaña a un sustantivo.
Pero ésa es mi opinión.
a) Sé: forma del verbo "saber".
Sé cómo te sientes.
b) Se: pronombre interpersonal.
Se dice que tienes problemas.
Pronombre reflexivo: Él se baña temprano.
a) Sí: adverbio de afirmación.
Ana sí que tenía hambre.
b) Si: conjunción condicional.
Si se arma algo, yo te aviso.
a) Té: infusión.
Mucha gente prefiere tomar té negro.
b) Te: pronombre reflexivo.
Te vas a sorprender.
a) Tú: pronombre personal.
Me dijeron que tú tenías una sopresa para mí.
b) Tu: adjetivo posesivo.
Pon en orden las voces de tu cabeza.
Ahora, no mamen y tengan buen día.
lunes, 18 de marzo de 2013
De tierra zapoteca
Esta entrada nació al arrullo del mar, una noche de luna con tu dulce mirar . . . ja ja. No es cierto. Esto nació a raíz de que en el trabajo me pidieron hacer una presentción sobre Benote Juárez y su importancia en Oaxaca (de Juárez). Para realizar dicha charlilla eficientemente decidí revisar un poco de literatura referente a la vida de este hombre. Lo importante no es lo que encontré sobre él, sino en lo que me hizo relfexionar el analizar su origen. Así, para esta entrada les voy a platicar un poquito sobre "mis orígenes".
Voy a comenzar con mi mamá. Su "línea" familiar se extiende hasta mi bisabuela, Helena Tagle. Por razones fuera de nuestro control, Helenita perdió a sus padres a muy temprana edad y nunca supo de dónde era. Vivió siempre en el Distrito Federal y ya adulta comenzó a construir la casa que ahora pertenece a mi abuela; de igual manera fue inmensamente amada por mi mamá como si fueran madre e hija. Helena tuvo dos matrimonios y tres hijas; la menor de ellas, producto del segundo amorío, fue mi abuela. 18 años después de este nacimiento, el alumbramiento de mi mamá tuvo lugar en Centro Médico. Ah, mi mamá y sus aventuras en el DF; creo que eso podría ser toda una serie de entradas muy buenas.
Ahora vamos a ver el lado de mi papá. La información que tengo de ese lado sólo llega hasta mi abuela materna. Ella era indígena mixteca, no hablaba español y vivía con algunos de mis tíos en Santa María Apazco, población de la sierra de la Mixteca Alta, en el distrito de Nochixtlán. En esas regiones y durante esas épocas (mediados del siglo XX), era una costumbre muy común (y tal vez aún lo sea) el regalar a los hijos en caso de no tener los recursos para mantenerlos. Por este motivo, mi papá fue regalado a un señor carnicero que vivía en una zona un poco más urbanizada. Con este hombre mi papá pasó sus primeros 6 años de vida. Después de esto, decidió aventurarse e irse a vivir al Distrito Federal con una de sus hermanas, quien vivía y trabajaba allá. Así, mi papá llegó al DF para estudiar, trabajar y crecer como todo un chilango (Psicólogo de la UNAM).
En la segunda mitad de los años ochenta, mientras mi papá estudiaba la maestría en Psicología Familiar en la UNAM y mi mamá era la jefa de algo en algún lugar que no recuerdo, ambos se conocen en el Distrito Federal y así comienza aquella loca historia que tuvo como productos:
1) llevar a mi mamá de su natal DF a la "ciudad" de Oaxaca de Júarez, en la cual ni mi papá ni mi mamá habían tenido "el gusto" de vivir antes;
2) a mi hermana en 1988 y
3) a mí, ese Sábado 10 de febrero de 1990.
Así, tenemos que vengo de la unión de una capitalina loquita y de un chilango de origen mixteco. Soy toda una mezcla mixteca-capitalina nacida y criada en tierras zapotecas (oigan al muchacho nada más).
Así que ahora podrán imaginar mi cara en Michigan siempre que me decían -Oh, really, Carlos? I didn't know you were Mexican. I always thought you were Filipino-.
Filipino. FIL-I-PI-NO
Voy a comenzar con mi mamá. Su "línea" familiar se extiende hasta mi bisabuela, Helena Tagle. Por razones fuera de nuestro control, Helenita perdió a sus padres a muy temprana edad y nunca supo de dónde era. Vivió siempre en el Distrito Federal y ya adulta comenzó a construir la casa que ahora pertenece a mi abuela; de igual manera fue inmensamente amada por mi mamá como si fueran madre e hija. Helena tuvo dos matrimonios y tres hijas; la menor de ellas, producto del segundo amorío, fue mi abuela. 18 años después de este nacimiento, el alumbramiento de mi mamá tuvo lugar en Centro Médico. Ah, mi mamá y sus aventuras en el DF; creo que eso podría ser toda una serie de entradas muy buenas.
Ahora vamos a ver el lado de mi papá. La información que tengo de ese lado sólo llega hasta mi abuela materna. Ella era indígena mixteca, no hablaba español y vivía con algunos de mis tíos en Santa María Apazco, población de la sierra de la Mixteca Alta, en el distrito de Nochixtlán. En esas regiones y durante esas épocas (mediados del siglo XX), era una costumbre muy común (y tal vez aún lo sea) el regalar a los hijos en caso de no tener los recursos para mantenerlos. Por este motivo, mi papá fue regalado a un señor carnicero que vivía en una zona un poco más urbanizada. Con este hombre mi papá pasó sus primeros 6 años de vida. Después de esto, decidió aventurarse e irse a vivir al Distrito Federal con una de sus hermanas, quien vivía y trabajaba allá. Así, mi papá llegó al DF para estudiar, trabajar y crecer como todo un chilango (Psicólogo de la UNAM).
En la segunda mitad de los años ochenta, mientras mi papá estudiaba la maestría en Psicología Familiar en la UNAM y mi mamá era la jefa de algo en algún lugar que no recuerdo, ambos se conocen en el Distrito Federal y así comienza aquella loca historia que tuvo como productos:
1) llevar a mi mamá de su natal DF a la "ciudad" de Oaxaca de Júarez, en la cual ni mi papá ni mi mamá habían tenido "el gusto" de vivir antes;
2) a mi hermana en 1988 y
3) a mí, ese Sábado 10 de febrero de 1990.
Así, tenemos que vengo de la unión de una capitalina loquita y de un chilango de origen mixteco. Soy toda una mezcla mixteca-capitalina nacida y criada en tierras zapotecas (oigan al muchacho nada más).
Así que ahora podrán imaginar mi cara en Michigan siempre que me decían -Oh, really, Carlos? I didn't know you were Mexican. I always thought you were Filipino-.
Filipino. FIL-I-PI-NO
lunes, 18 de febrero de 2013
Datos curiosos que voy aprendiendo con mis estudiantes.
Estos son algunos datos curiosos que he aprendido en los pasados días al trabajar con mis estudiantes de español en clases de conversación.
- El idioma suizo no tiene forma escrita; es sólo hablado y está en peligro de ser reemplazado por el alemán.
- El suizo alemán es muy similar al alemán en los pronombres y en las declinaciones verbales.
- En Suiza, la densidad de población es muy baja comparada con la de México.
- A los suizos no les gusta usar alemán aunque ésa sea la lengua oficial; entre ellos hablan suizo alemán o suizo francés.
- La vida en Suiza es "muy caro", en palabras de mis estudiantes.
En Alemania:
- El gobierno subsidia centros médicos en los que se "selecciona" a los niños que están intelectual, física, psicológica, afectiva, linguística y socialmente "listos" para la iniciar la vida escolar. Mientras tanto, en México, los niños ahora no pueden reprobar si cumplen al 100% con la asistencia a clases (¿neta, México?).
- Los niños que no están listos para ir a la escuela tienen de dos sopas: se esperan un año para "estar listos" o, de plano, se condenan a una vida en "escuelas especiales" sin la posibilidad de reintegración al "sistema educativo para niños normales" (suena medio cabrón, si me lo preguntan).
- El río se llama Rhein, no Rin, y se pronuncia "rain" (la "r" se pronuncia con gatillo francés).
- Hay muchas ciudades cuyos topónimos incluyen "bourg" que quiere decir "castillo".
- El "furt", de "Frankfurt" equivale a "ford" en inglés, o sea, la parte más estrecha y menos profunda de un río por la cual se puede cruzar éste.
- Pese a la caida del muro de Berlín, aún hay muchas diferencias entre los alemanes del este y los del oeste. De igual manera, los puntos de vista de los alemanes del este y del oeste respecto a los otros no siempre son muy amables, por no decir que no se tragan mucho mutualmente.
Algunos estereotipos que la gente de la ex Alemania del oeste tiene de los del este son:
- Los alemanes del este son flojos, con una educación deficiente y con un gran número de desempleados por la falta de empresas en esa zona.
- Se considera que las mujeres alemanas del este son muy trabajadoras y más objetivas que las del oeste; esto debido a que durante la etapa socialista, el gobierno ofrecía servicio de guarderías a las madres de tal manera que pudieran integrarse a la población económicamente activa.
De momento es lo más relevante y que más me ha sorprendido aprender.
sábado, 16 de febrero de 2013
Debraye sexoso
-Sabes, hermana, yo antes no solía entender por qué era la psicología la encargada de estudiar la sexualidad humana-.
-¿Es que no te bastaba el paradigma religioso? Jajaja- (Recordemos que por 4 años asistí a una primaria católica)
-No, la neta no me bastó-.
Y así es. Cuando estaba yo más chamaco, que no digo que hoy sea una persona con mucha experiencia en la vida, no solía comprender por qué la psicología y no la biología, por ejemplo, se encargaba, y aún lo hace, de describir y estudiar la sexualidad humana. Para mí todo era cuestión de una descripción anatómica y funcional de los órganos entre las piernas y ya. Pero claro, ¿qué cosas no cree uno en la secundaria?
El caso es que desde que tuve acceso a literatura psicológica sobre la sexualidad humana y desde que comencé a experimentar y a descubrir más sobre mi sexualidad, las cosas comenzaron a tener sentido, mucho más de lo que habría pensado. Al principio mi cabeza no lograba establecer una relación lógica entre los objetos de estudio "más aparentes" de la psicología, que para mí entonces eran la mente y el comportamiento de las personas, y la sexualidad humana, la cual se reducía al momento de desvestirse y tener un coito, opinión por más pendeja y reduccionista, si se me permite criticarme.
Una de las cosas que me impresionó mucho llegar a conocer fue toda esta maraña de conceptos en la sexualidad humana como: atracción sexual, identidad sexual, sexo, género, rol y todas estas definiciones que hacen de la sexualidad humana todo un objeto de estudio por más complejo. De igual manera, los hechos de descubrir y de experimentar mi cuerpo más allá de la mera zona genital a través de mi piel, mis sentidos o hasta mi propia imaginación; el llegar a conocer los conceptos sobre relaciones sexuales que muchas personas mantienen, así como mis primeras reacciones post-relación sexual, me llevaron a descubrir qué tan compleja es y hasta qué punto se puede expandir, para bien o para mal, una "encamada" en la psique humana. Por ejemplo:
Ya luego, como mencioné más arriba, después de una sana combinación de literatura especializada en sexualidad humana y experiencias sexuales, me fui dando cuenta de que una sana vida sexual no tiene que ser una carga pesada o algo que produzca vergüenza. Más bien, creo que llevadas a cabo con responsabilidad, madurez y el consentimiento de las personas involucradas, las relaciones sexuales pueden llegar a ser como uno quiera, ya divertidas, románticas, hilarantes, rápidas, largas, recias, tranquilas, salvajonas, amistosas, a oscuras y una larga lista de otros adjetivos y locuciones adverbiales que pueden ir solos o en combinación, o, ¿qué opinas tú?
-¿Es que no te bastaba el paradigma religioso? Jajaja- (Recordemos que por 4 años asistí a una primaria católica)
-No, la neta no me bastó-.
Y así es. Cuando estaba yo más chamaco, que no digo que hoy sea una persona con mucha experiencia en la vida, no solía comprender por qué la psicología y no la biología, por ejemplo, se encargaba, y aún lo hace, de describir y estudiar la sexualidad humana. Para mí todo era cuestión de una descripción anatómica y funcional de los órganos entre las piernas y ya. Pero claro, ¿qué cosas no cree uno en la secundaria?
El caso es que desde que tuve acceso a literatura psicológica sobre la sexualidad humana y desde que comencé a experimentar y a descubrir más sobre mi sexualidad, las cosas comenzaron a tener sentido, mucho más de lo que habría pensado. Al principio mi cabeza no lograba establecer una relación lógica entre los objetos de estudio "más aparentes" de la psicología, que para mí entonces eran la mente y el comportamiento de las personas, y la sexualidad humana, la cual se reducía al momento de desvestirse y tener un coito, opinión por más pendeja y reduccionista, si se me permite criticarme.
Una de las cosas que me impresionó mucho llegar a conocer fue toda esta maraña de conceptos en la sexualidad humana como: atracción sexual, identidad sexual, sexo, género, rol y todas estas definiciones que hacen de la sexualidad humana todo un objeto de estudio por más complejo. De igual manera, los hechos de descubrir y de experimentar mi cuerpo más allá de la mera zona genital a través de mi piel, mis sentidos o hasta mi propia imaginación; el llegar a conocer los conceptos sobre relaciones sexuales que muchas personas mantienen, así como mis primeras reacciones post-relación sexual, me llevaron a descubrir qué tan compleja es y hasta qué punto se puede expandir, para bien o para mal, una "encamada" en la psique humana. Por ejemplo:
Ya luego, como mencioné más arriba, después de una sana combinación de literatura especializada en sexualidad humana y experiencias sexuales, me fui dando cuenta de que una sana vida sexual no tiene que ser una carga pesada o algo que produzca vergüenza. Más bien, creo que llevadas a cabo con responsabilidad, madurez y el consentimiento de las personas involucradas, las relaciones sexuales pueden llegar a ser como uno quiera, ya divertidas, románticas, hilarantes, rápidas, largas, recias, tranquilas, salvajonas, amistosas, a oscuras y una larga lista de otros adjetivos y locuciones adverbiales que pueden ir solos o en combinación, o, ¿qué opinas tú?
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